lunes, 5 de noviembre de 2007

Para mi madre, alma de mi alma.


Agradezco a todos aquellos guerreros que me abrieron sus corazones acompañándome en esta travesía por América del Sur:

A Luís Ariasmanzo y Marcia Motta de Chile.
Feliciano Mejía y Rosa Berenice de Perú.
Ruth Bazante Chiriboga y Maruja Santana de Ecuador.

Winston Morales Chabarro, Edwin Baron y Luís Padilla de Colombia.
A Luis Luna, poeta amigo de Madrid, España que ha seguido mis pasos.
Al Maestro Marcelo di Marco, de Argentina por su enseñanza poética
Al Príncipe de Albanta amigo del alma y viajero de la poesía.
A Emmanuel Taub de Argentina, por sus bellas palabras y su gran aporte hacia el libro.

A Cruz Yayes Barco, Fernando Zambrano, Jorge Gómez Jiménez, Miguel Rodríguez Vergara, Mireya Krispín, Ana Berta López, Wilfredo Nuiter, Erasmo De Zotti, Carlos Cruz Aceros, Osvaldo Barreto y Salvador Muntaner de Venezuela.

A Carina Álvarez de Argentina y Anace Blum de Ecuador por ayudarme a crecer como poeta.

Hermanos de una sola nación llamada Humanidad.

Nombrarlos a todos sería imposible, pero sepan que vivirán por siempre en mi corazón.

1 comentario:

Carina dijo...

Esa es la ventana de tu habitación? la adoro !