
Zulma Zubillaga nace en 1959 en Coronel Mom, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Actualmente reside en la ciudad de Chivilcoy. Es profesora en Lengua, Literatura y Latín.
Por su labor poética obtuvo, en su país de origen, diversas premios literarios, entre ellos, el 1º Premio en el Concurso Nacional de Cuento y Poesía Junínpaís2004, distinción con la que obtiene la edición del poemario “El tiempo que deslumbra”. Cuenta con un nuevo libro de poemas inédito: “Viento de la pena”. Co-dirige e integra el staff de la revista literaria “Fledermaus”.
ELEGÍA A MI PADRE
“Traerías del crepúsculo
Un ala interminable.”
Giuseppe Ungaretti
Pegado a la simiente del rezo
una corona de espinas se desprende en tus manos
y va esparciendo el silencio su huella de perfumes:
y se ofrecen las rosas al fuego inquisidor del viento
mientras tus ojos habitan el lugar de las promisiones
- dorados de fulgor -
y ahora que acampas en las lomas sensibles del Allá
baja tu voz sencilla ardiendo en soledades
y el esplendor sagrado papá y la inocencia
te cubren como un río de pétalos y olivo
y en una roca sangra tu silencio ahora
en el lugar del rezo
del miedo
de la ausencia
porque entre las flores blancas del mediodía
la madriguera deshecha de los sueños
esparce su cajón de humo de sosiego
y va mostrando el reguero indescifrable de la luz
ahora que levitas
entre el carmen de los lirios y la pampa
en el agua del tiempo
cerrado en mariposas blancas
papá
y los caminos de tierra estremecida entre tus manos
en las rodadas del campo desmenuzaron el brote
el equilibrio del pan
las margaritas
pero en las tardes imposibles del acá
mientras cede el esplendor del agua entre las flores
el río incandescente del olvido
amenaza turbar la paz del tiempo papá
y mientras tu voz querida ofrece su canasta de frutos
al más puro sueño
yo acá tendida entre las ramas del mundo
acostumbrándome a la noche
entre celadas de pan y de locura
voy huyendo turbada entre mojones de luz
hacia horizontes de fango de perfumes
y como un soplo que aletea entre las marcas rosadas
del estío /
cantando apenas entre rezos
voy a veces
cada tarde de sol o de cilicio
para que no me olvides
ni en tiempos del adiós
ni de silencio
en ese fasto dulce del agua de los cielos
papá
EN LLAGAS
nadie como la pobre meretriz del verbo
suele atar el cabo suelto de la voz
o sellar muy lentamente los postigos de la piel
en llagas
en suplicio
porque
yo amo el apóstrofe final de ser
la medianía de tu voz
en tumbas del yacer
en nombres olvidados
en silencio
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